domingo, 28 de diciembre de 2008

Ritmo frenético

Llevo dos días que no puedo más "de resolver y de resolver" temas bodiles. Un auténtico frenesí de eficacia :P

Invitaciones
El mismo día de Nochebuena me llamó mi madre a las diez de la mañana (detallazo) bastante nerviosa porque quería incluir en sus invitaciones una tarjeta de visita de la familia (costumbre pre-Internet, si se me permite) y se le había olvidado encargarlas. Dado las dichosas fechas en las que nos encontramos y que se marchan al pueblo en tres días, la cosa era urgente. Además lo suyo era que fueran en el mismo papel y caligrafía que la invitación, así que nos fuimos corriendo Fiancé y yo a la papelería a batirnos el cobre. CHICA-PAPELERÍA: "Dadas las fechas en las que nos encontramos, no te puedo garantizar nada hasta después de Reyes..." Respuesta esperada. Pero como premio de consolación me entregó nuestras invitaciones ¡¡que ya están en mi poder!! Son preciosísimas... a la par que sencillas. Estoy contenta de cómo han quedado.
Lo de las tarjetas lo tuve que solucionar en un Work Center de turno. Esos establecimientos son como entrar en un agujero negro... Pero bueno, hoy las he recogido y esta Nochevieja me dedicaré a ensobrar las invitaciones de Padres.

Alianzas
Con este tema he tenido una disyuntiva tremenda todo el tiempo. Porque no sabía si optar por lo clásico, o continuar siendo esclava de mi modernez, y "lanzarme a la vanguardia". Fiancé por su parte quería algo plateado, porque dice que él no se ve con anillos, que tiene los dedos cortos y un poco rechonchos, y que con anillo.... que no se ve, y menos dorado. Todos los chicos casados llevan anillo, no me parece que sea tan raro, pero bueno.
Tuvimos un par de días de dudas, pero llegado un punto hay que decidirse y aparcar el tema, así que nada, él cedió y acordamos que encargaríamos las clásicas.
Las alianzas nos las va a regalar mi hermana, y aprovechando las vacaciones fuimos a encargarlas a una joyería del barrio de mi madre, que fue al colegio con el dueño, a ver si nos hacían un "precio". [Nota: he de admitir que cuando mi madre empieza a deslizar el tema de los descuentos lo paso un poco mal. Vamos, que me da mucho corte. Soy un poco tonta, qué le vamos a hacer, sé perfectamente que soy la primera beneficiada, pero es que me mueeeeeero de vergüenzaaaaa] Pues nada, una vez allí revolución total. JOYERA: "Nada de cosas clásicas, éso es un rollo, ¡sois muy jóvenes para llevar lo clásico!" Y que tendrá eso que ver, no me voy a cambiar de alianza cuando cumpla los 50... MADRE: "Tu padre dice que eso de la media caña amarilla está más visto que el tebeo, hija". Y la joyera, mujer del joyero, no hacía más que meternos la vanguardia por los ojos. Claro, Fiancé estaba tan contento porque era lo que él quería. Así que nada, hemos encargado unas alianzas planas y de oro blanco. Otra cosa menos.
Así entre nosotros, creo que la razón por la que quería una alianza clásica es porque resulta inconfundible en cuanto a símbolo de casado, mientras que con las otras, la probabilidad de acierto es menor. Mi subconsciente quería que Fiancé fuera bien marcadito por este mundo repleto de lobas (JUAS). Puede que sea un poco posesiva... creo, me parece... no sé... Pero vamos, que tampoco muy marcadamente porque al final he cedido (one more time, como diría Enjuto).

3 comentarios:

ABB in Brussels dijo...

Jaja, ni que quisieras que Fiance fuera con su crotal de procedencia (dícese de los plásticos naranja fosforito que ponen al ganado en la oreja)!
Oro blanco es mucho más guay! El otro es de abuelos! :p
PD: queremos ver esas invitaciones yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Anónimo dijo...

Oyeeeeeeeeeeee Anaaaaaaaa....de abuelos tampoco eh ??? Dejémoslo en que efectivamente el amarillo es más clásico...

ABB in Brussels dijo...

Bueno pero yo me refiero al dorado sólo. Es más soso. El tuyo lleva brillantes (dime que sí, dime que sí).