Estos últimos días han sido bastante tranquilos en cuanto a bodorrio se refiere. Sólo dos anécdotas a destacar:
1. N-ésima pesadilla: dale que dale con el tema del peinado. En esta ocasión me miraba al espejo y descubría que me había encogido el pelo, y estaba completamente rubia platino y con unas raíces de espanto. Para las peliteñidas como yo (qué demonios, sí, me tiño), lo de tener raizotas es un tema que nos persigue recurrentemente. Ésa mañana agarré la tijera y yo misma me corté el flequillo. Está claro que mi subconsciente me estaba pidiendo un cambio de look, y de esta manera, como muy bien ha resumido mi amigo jcé, he aplacado a los dioses de mi subconsciente con un sacrificio peluquil.
2. He cerrado el pedido de las invitaciones, no sin antes una pequeña refriega con mi querida madre que lo cierto es que no merece la pena contar. Esperemos que la papelería cumpla con su palabra, y estén a tiempo.
Sin embargo ha ocurrido algo que me ha llenado de "orgullo y satisfacción". He recibido mi primer jamón (chispas!) por Navidad, ¡¡yupiiiiiiiiii!! La alegría ha sido enorme, tanto tanto que nos hemos hecho fotos en la oficina. Gracias a mis progenitores que siempre han cuidado mi pico fino, valoro bien lo que significa tener un jamoncito en la cocina. Además, en estos tiempos de crisis, quién sabe si se repetirá... Fiancé hizo los honores al poco de llegar la patica a casa, y oye, no es bellota pata negra, pero está estupendo.
sábado, 20 de diciembre de 2008
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1 comentario:
Vaya, veo que a medida que se acerca el día D o día S&P, la frecuencia de post aumenta... bueno, que hacía mucho que no te leía! Ahora resulta que ya habemus invitaciones, habemus jamón, habemus maestro de ceremonias... esto va viento en popa a toda vela! Qué guay!
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