Llevo dos días que no puedo más "de resolver y de resolver" temas bodiles. Un auténtico frenesí de eficacia :P
Invitaciones
El mismo día de Nochebuena me llamó mi madre a las diez de la mañana (detallazo) bastante nerviosa porque quería incluir en sus invitaciones una tarjeta de visita de la familia (costumbre pre-Internet, si se me permite) y se le había olvidado encargarlas. Dado las dichosas fechas en las que nos encontramos y que se marchan al pueblo en tres días, la cosa era urgente. Además lo suyo era que fueran en el mismo papel y caligrafía que la invitación, así que nos fuimos corriendo Fiancé y yo a la papelería a batirnos el cobre. CHICA-PAPELERÍA: "Dadas las fechas en las que nos encontramos, no te puedo garantizar nada hasta después de Reyes..." Respuesta esperada. Pero como premio de consolación me entregó nuestras invitaciones ¡¡que ya están en mi poder!! Son preciosísimas... a la par que sencillas. Estoy contenta de cómo han quedado.
Lo de las tarjetas lo tuve que solucionar en un Work Center de turno. Esos establecimientos son como entrar en un agujero negro... Pero bueno, hoy las he recogido y esta Nochevieja me dedicaré a ensobrar las invitaciones de Padres.
Alianzas
Con este tema he tenido una disyuntiva tremenda todo el tiempo. Porque no sabía si optar por lo clásico, o continuar siendo esclava de mi modernez, y "lanzarme a la vanguardia". Fiancé por su parte quería algo plateado, porque dice que él no se ve con anillos, que tiene los dedos cortos y un poco rechonchos, y que con anillo.... que no se ve, y menos dorado. Todos los chicos casados llevan anillo, no me parece que sea tan raro, pero bueno.
Tuvimos un par de días de dudas, pero llegado un punto hay que decidirse y aparcar el tema, así que nada, él cedió y acordamos que encargaríamos las clásicas.
Las alianzas nos las va a regalar mi hermana, y aprovechando las vacaciones fuimos a encargarlas a una joyería del barrio de mi madre, que fue al colegio con el dueño, a ver si nos hacían un "precio". [Nota: he de admitir que cuando mi madre empieza a deslizar el tema de los descuentos lo paso un poco mal. Vamos, que me da mucho corte. Soy un poco tonta, qué le vamos a hacer, sé perfectamente que soy la primera beneficiada, pero es que me mueeeeeero de vergüenzaaaaa] Pues nada, una vez allí revolución total. JOYERA: "Nada de cosas clásicas, éso es un rollo, ¡sois muy jóvenes para llevar lo clásico!" Y que tendrá eso que ver, no me voy a cambiar de alianza cuando cumpla los 50... MADRE: "Tu padre dice que eso de la media caña amarilla está más visto que el tebeo, hija". Y la joyera, mujer del joyero, no hacía más que meternos la vanguardia por los ojos. Claro, Fiancé estaba tan contento porque era lo que él quería. Así que nada, hemos encargado unas alianzas planas y de oro blanco. Otra cosa menos.
Así entre nosotros, creo que la razón por la que quería una alianza clásica es porque resulta inconfundible en cuanto a símbolo de casado, mientras que con las otras, la probabilidad de acierto es menor. Mi subconsciente quería que Fiancé fuera bien marcadito por este mundo repleto de lobas (JUAS). Puede que sea un poco posesiva... creo, me parece... no sé... Pero vamos, que tampoco muy marcadamente porque al final he cedido (one more time, como diría Enjuto).
domingo, 28 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Trámites civiles
Aprovechando los días de vacaciones, hemos iniciado los trámites para el matrimonio civil. A continuación resumiré los pasos que hemos dado por si sirve de ayuda. Son los pasos para el caso más básico, es decir, se quieren casar dos solteros mayores de edad y ambos de nacionalidad española. La cosa se complica si se sale uno de esas características.
Lo primero es "abrir el expediente". Para ello es necesario personarse (los dos contrayentes) en el Registro Civil Único, (C/Pradillo, 66) con un testigo (familiar o amigo) en horario de 9 a 12 con la siguiente documentación:
Con esta documentación, y un poquito de suerte, abres el expediente. La fecha de la boda se acuerda, y se inicia el papeleo dentro de la administración.
Consejo: nunca ir a última hora. Si hay pocos funcionarios y mucho público, a las once digamos que apagan la plancha y te toca oír el clásico "vuelva usted mañana". Ha sido nuestro caso, y mañana por la mañana repetiremos la operación.
Update - Ya tenemos abierto el expediente, por lo visto un fiscal tiene que dar el visto bueno y el próximo 26 de Enero nos pasaremos cualquiera de los dos por allí para escoger la fecha. Esto marchaaaaaaaaaa...
Lo primero es "abrir el expediente". Para ello es necesario personarse (los dos contrayentes) en el Registro Civil Único, (C/Pradillo, 66) con un testigo (familiar o amigo) en horario de 9 a 12 con la siguiente documentación:
- Partidas de nacimiento literal: hay varios tipos de partidas de nacimiento, pero la válida para el matrimonio es la literal que consiste en una fotocopia de la hoja del registro en la que figura tu inscripción. Este documento se solicita en el Registro Civil de la localidad en la que te inscribieran tus padres al nacer. En mi caso, en Madrid. En el caso de Fiancé, en Lorca (Murcia). Algunas administraciones lo tienen muy bien informatizado, y en otras hay que llamar por teléfono y mandar los datos por fax. También se puede ir en persona. Hay un par de datos importantes para localizar la partida de nacimiento, que son el tomo y la página del libro en el que está. Estos datos vienen en el libro de familia de los padres. En nuestro caso, las partidas llegaron ambas por correo sin casi ningún problema. Aunque bueno, Fiancé tuvo que ponerse al aparato con los lorquinos que habían decidido que como tenían mucho trabajo, las peticiones por Internet no las atendían. Un poquito discriminatorio, creo yo.
- DNI en vigor: original y fotocopia.
- Volante/certificado de empadronamiento de donde se haya residido en los dos últimos años: en algunos ayuntamientos sólo exigen un volante que es el documento que se puede conseguir por Internet si tienes firma electrónica, o en la Junta Municipal sin esperar. El certificado sin embargo, es un documento que certifica un notario y tardan dos o tres días en dártelo desde que lo solicitas. En nuestro caso ha valido un volante. Otro detalle es que si en los dos últimos años se ha residido en dos municipios diferentes, pues hay que obtener estos volantes de cada uno de los padrones. Era mi caso, y ningún problema.
- Instancia y declaraciones juradas: son unas hojas a rellenar en el propio Registro el día que vas a abrir el expediente. No dan más trabajo que sacar el boli y rellenar con tus datos.
Con esta documentación, y un poquito de suerte, abres el expediente. La fecha de la boda se acuerda, y se inicia el papeleo dentro de la administración.
Consejo: nunca ir a última hora. Si hay pocos funcionarios y mucho público, a las once digamos que apagan la plancha y te toca oír el clásico "vuelva usted mañana". Ha sido nuestro caso, y mañana por la mañana repetiremos la operación.
Update - Ya tenemos abierto el expediente, por lo visto un fiscal tiene que dar el visto bueno y el próximo 26 de Enero nos pasaremos cualquiera de los dos por allí para escoger la fecha. Esto marchaaaaaaaaaa...
sábado, 20 de diciembre de 2008
Anécdotas varias y un jamón.
Estos últimos días han sido bastante tranquilos en cuanto a bodorrio se refiere. Sólo dos anécdotas a destacar:
1. N-ésima pesadilla: dale que dale con el tema del peinado. En esta ocasión me miraba al espejo y descubría que me había encogido el pelo, y estaba completamente rubia platino y con unas raíces de espanto. Para las peliteñidas como yo (qué demonios, sí, me tiño), lo de tener raizotas es un tema que nos persigue recurrentemente. Ésa mañana agarré la tijera y yo misma me corté el flequillo. Está claro que mi subconsciente me estaba pidiendo un cambio de look, y de esta manera, como muy bien ha resumido mi amigo jcé, he aplacado a los dioses de mi subconsciente con un sacrificio peluquil.
2. He cerrado el pedido de las invitaciones, no sin antes una pequeña refriega con mi querida madre que lo cierto es que no merece la pena contar. Esperemos que la papelería cumpla con su palabra, y estén a tiempo.
Sin embargo ha ocurrido algo que me ha llenado de "orgullo y satisfacción". He recibido mi primer jamón (chispas!) por Navidad, ¡¡yupiiiiiiiiii!! La alegría ha sido enorme, tanto tanto que nos hemos hecho fotos en la oficina. Gracias a mis progenitores que siempre han cuidado mi pico fino, valoro bien lo que significa tener un jamoncito en la cocina. Además, en estos tiempos de crisis, quién sabe si se repetirá... Fiancé hizo los honores al poco de llegar la patica a casa, y oye, no es bellota pata negra, pero está estupendo.
1. N-ésima pesadilla: dale que dale con el tema del peinado. En esta ocasión me miraba al espejo y descubría que me había encogido el pelo, y estaba completamente rubia platino y con unas raíces de espanto. Para las peliteñidas como yo (qué demonios, sí, me tiño), lo de tener raizotas es un tema que nos persigue recurrentemente. Ésa mañana agarré la tijera y yo misma me corté el flequillo. Está claro que mi subconsciente me estaba pidiendo un cambio de look, y de esta manera, como muy bien ha resumido mi amigo jcé, he aplacado a los dioses de mi subconsciente con un sacrificio peluquil.
2. He cerrado el pedido de las invitaciones, no sin antes una pequeña refriega con mi querida madre que lo cierto es que no merece la pena contar. Esperemos que la papelería cumpla con su palabra, y estén a tiempo.
Sin embargo ha ocurrido algo que me ha llenado de "orgullo y satisfacción". He recibido mi primer jamón (chispas!) por Navidad, ¡¡yupiiiiiiiiii!! La alegría ha sido enorme, tanto tanto que nos hemos hecho fotos en la oficina. Gracias a mis progenitores que siempre han cuidado mi pico fino, valoro bien lo que significa tener un jamoncito en la cocina. Además, en estos tiempos de crisis, quién sabe si se repetirá... Fiancé hizo los honores al poco de llegar la patica a casa, y oye, no es bellota pata negra, pero está estupendo.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Invitaciones
Mis padres quieren dar sus invitaciones aprovechando las fiestas de Reyes, lo cual significa que desde hace un par de semanas siento su aliento detrás de mi nuca...
La semana pasada me puse manos a la obra.
Lo primero que hice fué sacar todas las invitaciones de boda que conservo y estudiármelas bien a fondo: textos (muy importante: enlace matrimonial, ceremonia y cena, boda...), calidad de papel, tipografía, si invitan o participan los padres, las abreviaturas (D.M., S.R.C.), tamaños, si se abren, se desarman...
Fiancé mientras tanto un poco a su bola la verdad, bueno, creo que tendía una lavadora.
Con este trabajo previo fuimos al Corte Inglés, más que nada para ver si le sacamos un poco de rendimiento a nuestro 10% de descuento. Nos enseñaron como cuatro marcas de invitaciones, y cada una de ellas tenía tres tipos de catálogos: clásicos, ingenuos, y modernos... más o menos. Cada uno de estos álbumes tendría alrededor de unas 70 invitaciones cada uno.
Empecé por lo moderno, porque yo, soy muy moderna.
Cada hoja de álbum tenía una invitación pegada, y debajo de la invitación estaba anotado su precio o su referencia. Y además en muchas de ellas ponía en letras muy grandes y naranjas "MONTAJE NO INCLUIDO". Esto es importante de aclararar antes de lanzarte a por una invitación porque como muchas van compuestas de hojas de diferentes texturas superpuestas, y algunas con cuerdas que enlazan las hojas, y sobres de papiroflexia, y en general auténticas virguerías, es necesaria una fase de montaje de la invitación de la que el fabricante te avisa que te tienes que encargar tú mismo.
Me empezó a dar la esquizofrenia que me ataca últimamente... la mitad de mí quiere salir corriendo, y la otra mitad está en su salsa, mi cuerpo reacciona y me pica debajo de los brazos. Todo absurdo. Mejor dejar para otro día.
Segundo asalto. Nos fuimos a una papelería de la que nos habían hablado. Aquí fue un poco más fácil porque sólo te enseñan sus invitaciones, lo cual reduce a tres álbumes. Todas las invitaciones eran de tipo tarjetón, no había piezas, pero tampoco os creáis que era pan comido, lo que pasa es que aquí sí me servía el estudio de mercado previo que había hecho y me fuí con una idea bastante aproximada de lo que quería. Sin embargo, al llegar a casa me dió la neura de la originalidad y estuve mareando a Fiancé bastante rato: yo quería escoger una foto de los dos, hacerla dibujo y plantificarla en la invitación. Tenía la referencia de la invitación de mi amiga Araceli que le quedó divina, claro que su motivo decorativo era un boceto del cruce entre Alcalá y Gran Vía, y no la linda parejita posando aquel día que se fueron a comer cochinillo a Segovia. De todas formas como mi media langosta es bastante espabilado, ha sacado algo muy digno, así que por primera vez y sin que sirva de precedente voy a subir una fotico. La subo porque finalmente no la vamos a poner en la invitación (me he convencido yo sola) y porque ya es hora.
La semana pasada me puse manos a la obra.
Lo primero que hice fué sacar todas las invitaciones de boda que conservo y estudiármelas bien a fondo: textos (muy importante: enlace matrimonial, ceremonia y cena, boda...), calidad de papel, tipografía, si invitan o participan los padres, las abreviaturas (D.M., S.R.C.), tamaños, si se abren, se desarman...
Fiancé mientras tanto un poco a su bola la verdad, bueno, creo que tendía una lavadora.
Con este trabajo previo fuimos al Corte Inglés, más que nada para ver si le sacamos un poco de rendimiento a nuestro 10% de descuento. Nos enseñaron como cuatro marcas de invitaciones, y cada una de ellas tenía tres tipos de catálogos: clásicos, ingenuos, y modernos... más o menos. Cada uno de estos álbumes tendría alrededor de unas 70 invitaciones cada uno.
Empecé por lo moderno, porque yo, soy muy moderna.
Cada hoja de álbum tenía una invitación pegada, y debajo de la invitación estaba anotado su precio o su referencia. Y además en muchas de ellas ponía en letras muy grandes y naranjas "MONTAJE NO INCLUIDO". Esto es importante de aclararar antes de lanzarte a por una invitación porque como muchas van compuestas de hojas de diferentes texturas superpuestas, y algunas con cuerdas que enlazan las hojas, y sobres de papiroflexia, y en general auténticas virguerías, es necesaria una fase de montaje de la invitación de la que el fabricante te avisa que te tienes que encargar tú mismo.
Me empezó a dar la esquizofrenia que me ataca últimamente... la mitad de mí quiere salir corriendo, y la otra mitad está en su salsa, mi cuerpo reacciona y me pica debajo de los brazos. Todo absurdo. Mejor dejar para otro día.
Segundo asalto. Nos fuimos a una papelería de la que nos habían hablado. Aquí fue un poco más fácil porque sólo te enseñan sus invitaciones, lo cual reduce a tres álbumes. Todas las invitaciones eran de tipo tarjetón, no había piezas, pero tampoco os creáis que era pan comido, lo que pasa es que aquí sí me servía el estudio de mercado previo que había hecho y me fuí con una idea bastante aproximada de lo que quería. Sin embargo, al llegar a casa me dió la neura de la originalidad y estuve mareando a Fiancé bastante rato: yo quería escoger una foto de los dos, hacerla dibujo y plantificarla en la invitación. Tenía la referencia de la invitación de mi amiga Araceli que le quedó divina, claro que su motivo decorativo era un boceto del cruce entre Alcalá y Gran Vía, y no la linda parejita posando aquel día que se fueron a comer cochinillo a Segovia. De todas formas como mi media langosta es bastante espabilado, ha sacado algo muy digno, así que por primera vez y sin que sirva de precedente voy a subir una fotico. La subo porque finalmente no la vamos a poner en la invitación (me he convencido yo sola) y porque ya es hora.
sábado, 6 de diciembre de 2008
M.C. Bones
Llevaba tiempo pensando en quién iba ser mi maestro de ceremonias. No es tema baladí, ¡¡necesito alguien que nos case!! Quiero decir que para éso he congregado a todo el mundo, y es lo bonito de las bodas, no? Prometerse amor enterno delante de la gente, intercambiarse los anillos, las madres llorando, el paseillo de salida, los pétalos de rosa... Y todo esto orquestado por alguien, un personaje que imponga con su presencia, que acapare cierta antención sin quitar protagonismo, que sea divertido pero que en su momento conmueva, necesito a alguien... un poco especial.
Hay empresas que se dedican a esto y así lo anuncian en su publicidad. Tú les contratas para que te gestionen el papeleo de la boda, te decoren el salón donde se celebra la ceremonia y te proporcionen un maestro de ceremonias. Según me he informado, dicho maestro de ceremonias puede ser un Concejal de algún Ayuntamiento que tengan en plantilla, o directamente un actor. Lo cierto es que parece un poco absurdo contratar a un Concejal para que haga el teatro de casarte, porque también te dicen que lo haga quien lo haga, la ceremonia es una confirmación del matrimonio previamente celebrado en el juzgado, nada más.
Una opción era llamar a una de esas empresas.
Tengo una buena amiga, cuyo hermano es Concejal en un Ayuntamiento de Madrid y me dijo que él seguro que si se lo pedía, nos haría el favor. Yo no he visto a este chico en mi vida, pero al fin y al cabo no es alguien completamente ajeno. Era otra opción.
Y luego conozco a un tío... un poco especial, al que llamaremos M.C.Bones, porque parece que va a aceptar.
Después de rumiar y rumiar cómo plantearle la cuestión, decidí proponerle una cita vía e-mail e intentar dentro de lo que soy capaz, ser medianamente intrigante. Estas fueron mis palabras de seducción:
"Necesito hablar contigo, face to face. Tengo una proposición que hacerte, es importante. Espero tu respuesta."
Y quedamos.
Fuí bastante directa al grano, "Quiero que me cases", le dije. Risotadas amplias.
Y bueno, aceptó. Por si acaso, preferí dejarle cierto margen para que se lo pensara y me ratifique su decisión pasadas las fiestas. ¡Espero que no se arrepienta! No os desvelo más cosas sobre M.C.Bones porque pretendo que haya cierto factor sorpresa, pero como os decía, él es especial y espero que al menos nos lo pasemos bien organizando el bodorrio.
Hay empresas que se dedican a esto y así lo anuncian en su publicidad. Tú les contratas para que te gestionen el papeleo de la boda, te decoren el salón donde se celebra la ceremonia y te proporcionen un maestro de ceremonias. Según me he informado, dicho maestro de ceremonias puede ser un Concejal de algún Ayuntamiento que tengan en plantilla, o directamente un actor. Lo cierto es que parece un poco absurdo contratar a un Concejal para que haga el teatro de casarte, porque también te dicen que lo haga quien lo haga, la ceremonia es una confirmación del matrimonio previamente celebrado en el juzgado, nada más.
Una opción era llamar a una de esas empresas.
Tengo una buena amiga, cuyo hermano es Concejal en un Ayuntamiento de Madrid y me dijo que él seguro que si se lo pedía, nos haría el favor. Yo no he visto a este chico en mi vida, pero al fin y al cabo no es alguien completamente ajeno. Era otra opción.
Y luego conozco a un tío... un poco especial, al que llamaremos M.C.Bones, porque parece que va a aceptar.
Después de rumiar y rumiar cómo plantearle la cuestión, decidí proponerle una cita vía e-mail e intentar dentro de lo que soy capaz, ser medianamente intrigante. Estas fueron mis palabras de seducción:
"Necesito hablar contigo, face to face. Tengo una proposición que hacerte, es importante. Espero tu respuesta."
Y quedamos.
Fuí bastante directa al grano, "Quiero que me cases", le dije. Risotadas amplias.
Y bueno, aceptó. Por si acaso, preferí dejarle cierto margen para que se lo pensara y me ratifique su decisión pasadas las fiestas. ¡Espero que no se arrepienta! No os desvelo más cosas sobre M.C.Bones porque pretendo que haya cierto factor sorpresa, pero como os decía, él es especial y espero que al menos nos lo pasemos bien organizando el bodorrio.
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