El otro día recibimos una llamada inesperada. En el hotel nos habían dicho que no tenían ningún tipo de exclusividad con el fotógrafo, así que podíamos llevar cualquiera que quisiéramos. No obstante, la llamada era de un fotógrafo. Parece que si no tienes a nadie, el hotel tiene uno de confianza que trabaja allí.
El tema de la fotografía en las bodas es delicado porque como muy bien repetía el hombrecillo que nos atendió, la boda se pasa, pero las fotos quedan para toda la vida... Supongo que al final, cada pareja acaba con su propio álbum que le parece totalmente distinto al de los demás, y por supuesto mucho más bonito y con más clase, pero lo cierto es que son tres o cuatro momentos los que hay que capturar, y no hay muchas variaciones posibles. Las fotografías de la boda de mi madre son las mismas que las de amigas mías que se han casado hace cuatro días.
Otra cosa que siempre he pensado es cómo evitar el tufillo rancio a la hora de hacer fotos de boda. Mi madre, a la que creo que este tema también le preocupa, me dijo el otro día que procurara evitar que el fotógrafo viniera a nuestra casa. "Hija, vamos a evitar la típica foto mirándote el zapato en el salón, que no me apetece nada cambiar las cortinas..."
Ahora lo que se lleva es una cosa que se llama álbumes digitales. Son muy comunes en los sitios de revelado también. Se trata de evitar pegar las fotos al álbum, y que sean las propias páginas las fotos. En el caso de un álbum de bodas, los fotógrafos le añaden cierta producción de cosecha propia en la que no cuentan demasiado contigo. El fotógrafo que nos atendió en el hotel me enseñó un par de muestras. Me decía que ahora lo que se llevan son los fundidos. Y que ellos eran expertos en que no se notaran nada los bordes y los límites al hacer estos montajes tipo collage. Me enseñó un par de ellos que fueron definitivos. Al verlos me recordaron muchísimo a los montajes de coña que hacían en El Eco, la revista de la Escuela. Horripilantibus.
Le dije, "Amigo fotógrafo, no estoy nada interesada en el tema fundidos". Pero ésto no abarató el coste.
Después del momento ceremonioso, y antes de que comience el cóctel es cuando los fotógrafos abducen a los novios y les acribillan a fotos. Este buen hombre nos proponía llevarnos a unos jardines propiedad del Hotel, pero para los que hay que coger el coche. Allí sí que iban a quedar bonitas las fotos porque ellos "tiraban 100 metros de mangueras". Tardé un poco en comprender ésto de la manguera, se refería al cable para la iluminación. Hacía gran hincapié en los 100 metros de manguera por aquí, y 100 metros de manguera por allá. Le quité un poco la ilusión cuando le dije que no veía muy factible irnos al jardín de las mangueras cuando la ceremonia iba a ser en el propio hotel, y claro, no iba a dejar a mis invitados pululando por el hotel pagando de su bolsillo las cañas (tan baratitas) mientras que nos esperaban para comenzar el cóctel. Se quedó cariacontecido el pobre. Pero esto tampoco abarató el coste.
Al final el trato era el siguiente: álbum digital con 80 fotos y su producción, más dos mini-álbumes digitales para padres, y su jornada se terminaba al comenzar el banquete. A partir de ahí todo extras: si quería el DVD digital con las fotos era un plus, si quería que se quedaran al baile tenía que contratar el vídeo también... No nos convenció mucho.
Al final nos hemos decantado por una fotógrafa amiga de mi cuñada que trabajó también en su boda y nos gustó. Hace bonitas fotos, traerá sus mangueras (me imagino) y nos ha dicho que nos hará fotos hasta que se nos haya corrido a todas el rimmel de lo pedo que vayamos :D Por lo demás, el precio es más o menos el mismo, pero nos da el DVD, y como ella de álbumes digitales parece que no entiende, pues me lo tendré que editar yo, porque yo no me quedo sin mi j----- álbum digital. Caramba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
pues sí, la elección parece correcta, tal como lo cuentas
Publicar un comentario